El dolor que afecta a los músculos suele estar relacionado con lesiones o traumatismos, sobrecarga muscular, tensión o estrés. Por tanto, suele desaparecer con reposo y analgésicos, dando tiempo al propio músculo para recuperarse.

La prevención en el dolor muscular de origen mecánico es fundamental: evitar sobrecargas, trabajar la elasticidad, evitar posturas inadecuadas y calentar adecuadamente antes de iniciar una actividad física intensa.

No obstante, en ocasiones el dolor muscular puede tener origen en una enfermedad, y deberemos estar atentos y acudir al médico para descubrir lo que hay detrás de esta molestia, si:

El dolor persiste en el tiempo o es intenso e inexplicable.

Hay signos de infección, como hinchazón, enrojecimiento o calor alrededor del músculo afectado

La zona dolorida tiene un color diferente al habitual

El dolor ha aparecido tras empezar a tomar una medicación, o aumentar su dosis

El dolor va acompañado de debilidad muscular o problemas para mover alguna parte del cuerpo

El dolor va acompañado de vómitos, cuello rígido o fiebre

    Fuente:

  • Curso básico sobre dolor. Tema 4: Dolor muscular y articular. Abordaje farmacéutico. Eva Ramos, Cristina Blas y Sofía López. Farmacia Profesional. 2015. Vol. 29, Núm.4.
Otros tipos de dolores:
Dolor de espalda
Ver contenido
Dolor articular
Ver contenido
Dolor neuropático
Ver contenido