Se trata del dolor crónico-recurrente más frecuente en España. Afortunadamente, la prevención y un tratamiento adecuado que combine fármacos, fisioterapia y ejercicios son muy útiles en la mayor parte de los casos.

Puede dividirse según a qué zona afecte: lumbar, dorsal o cervical. Habitualmente, los dolores en estas zonas se deben a problemas mecánicos, como las malas posturas, las torsiones o las contracturas. Sin embargo, en algunos casos pueden deberse a artritis, hernias de disco, irregularidades óseas, osteoporosis y otras enfermedades osteomusculares.

Es importante consultar con el médico si el dolor de espalda tiene características que nos puedan hacer sospechar de enfermedades más graves, por ejemplo si:

Va acompañado de problemas o dolor vesical o intestinal

Va acompañado de fiebre

Aparece tras un accidente, golpe o caída

Es intenso y no se reduce al descansar

Se extiende hacia las piernas (una o ambas), sobre todo si baja más allá de la rodilla

Provoca hormigueo en las piernas, entumecimiento o debilidad

Va acompañado de pérdida de peso sin hacer dieta

En cuanto a la prevención de este tipo de dolor tan frecuente, hay que tener en cuenta algunos consejos:

Mantener una actividad física adecuada a nuestras capacidades y condición.

Trabajar la fortaleza y flexibilidad muscular

Mantener un peso adecuado

Evitar los movimientos de rotación con la espalda, especialmente llevando peso

Mantener una postura erguida, tanto sentado como en pie

Otros tipos de dolores:
Dolor muscular
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Dolor articular
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Dolor neuropático
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